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martes, 26 de agosto de 2014

SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE Dr. Joaquim Fernández-Solà Coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clínic de Barcelona, profesor de la Universidad de Barcelona, experto en SQM-SFC-FM-EHS

SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE


¿QUÉ ES LA SQM?
Un síndrome ambiental crónico, limitante y orgánico,
 causado por exposición a los químicos sintéticos tóxicos cotidianos 
en que vivimos inmersos y que provoca multitud de síntomas 
en diferentes sistemas corporales.


(SQM)
Revisión científica
Dr. Joaquim Fernández-Solà
Coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clínic de Barcelona, 
profesor de la Universidad de Barcelona, experto en SQM-SFC-FM-EHS

Autora
María José Moya Villén
Difusora de la SQM en los medios, afectada grave, 
autora del espacio pionero en SQM “MI ESTRELLA DE MAR”.




¿QUÉ DESENCADENA LA SQM?
La exposición a una o varias sustancias tóxicas 
en una dosis única alta por ejemplo
 la fumigación de nuestro puesto de trabajo
en varias dosis menores por ejemplo, 
el trabajo en entornos especialmente químicos como 
peluquerías, empresas de pintura, de limpieza, etc.
o a una dosis baja pero continua por ejemplo a través 
de la comida, el agua, el aire, el aseo personal, 
la ropa, la colocación de amalgamas dentales…. 
El ámbito es sobretodo laboral, doméstico o un accidente casero.


¿CUÁNDO SE ENFERMA DE SQM?
Cuando el cuerpo se sensibiliza a la exposición de químicos sintéticos 
y a partir de entonces deja de tolerarlos
 y responde de forma anormal. 
El proceso se denomina “pérdida de tolerancia inducida por tóxicos” (TILT) 

¿CÓMO SE INICIA LA SQM?
Tras la exposición al desencadenante 
se presenta en dos fases:
De iniciación.- 
En que la persona suele presentar de forma brusca 
signos irritantes de mucosas, dermis y/o vías respiratorias 
 y a partir de entonces su reactividad se amplifica y “generaliza” 
a otros químicos no relacionados con los iniciales (spreading), 
mientras los síntomas aumentan y el olfato se sensibiliza.

Además aparecen intolerancias 
medicamentosas, alimentarias, sensitivas 
a olores aún naturales, sonidos, luz solar, vibraciones, cambios de temperatura…
 y al alcohol, entre otros.


De provocación.- Donde la exposición o ingestión de agentes provocadores, 
aún a dosis mínimas desencadena a partir de entonces 
la aparición o agravamiento 
del cuadro de manifestaciones que conforma la enfermedad.



¿A QUÉ ÓRGANOS AFECTA?
Sobretodo al cerebro, a nivel del sistema límbico y el córtex -sistema nervioso central-. También pueden verse alterados órganos de otros sistemas
como el respiratorio, cardíaco, endocrino, 
músculo-esquelético, gastrointestinal, 
dérmico, ginecológico, otorrino...

 



¿CÓMO ACTÚA LA SQM?
Según diversos estudios, 
el proceso es el siguiente:

Acceso del químico al sistema nervioso central, 
vía tracto olfatorio-sistema límbico.
Excitabilidad de las neuronas límbicas. 
Aumento de la reactividad, que a su vez refuerza la excitabilidad.
Cambios en la actividad de las neuronas límbicas y de la estimulación cortical.
Alteración de un amplio espectro de conductas y desregulación de funciones fisiológicas.
Producción de síntomas persistentes 
de tipo orgánico -NO psicosomático-, cognitivo y afectivo.

En conclusión, 
el cuerpo va llenándose de forma rápida o progresiva
 de una carga tóxica 
que cuando rebasa el límite de tolerancia, 
aparece la SQM. 
Tras ello, el proceso se profundiza y cronifica.

¿QUÉ SÍNTOMAS PRESENTA?
Son variables en tipo y cantidad, 
según la persona, 
pero siempre se ve afectado 
el sistema nervioso central.


AGENTES DESENCADENANTES
Son muchos, sobretodo los que tienen “olor” -fragancias-.

Colonias, productos de limpieza, de aseo personal, cosmética, 
detergentes, suavizantes, papel impreso, 
agua del grifo, humo de tabaco, derivados del petróleo,
 telas sintéticas, material de construcción, pinturas, 
ambientadores, lugares no ventilados, rotuladores, 
óleos, disolventes, plaguicidas, 
elementos recién comprados por ejemplo. muebles, coches…, 
moho, antipolillas, 
polvo, moquetas, sprays, insecticidas…


¿QUÉ COMORBILIDADES TIENE?
Son frecuentes la fibromialgia (FM),
 el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica (SFC-EM)
 y la electrosensibilidad (ES), 
todos ellos síndromes de hipersensibilidad central.
 También el síndrome seco de mucosas y otros.


Comorbilidad http://es.wikipedia.org/wiki/Comorbilidad
La comorbilidad es un término médico, acuñado por AR Fenstein en 1970, y que se refiere a dos conceptos:
La presencia de uno o más trastornos (o enfermedades) además de la enfermedad o trastorno primario.
El efecto de estos trastornos o enfermedades adicionales.

Atención al paciente con comorbilidad
Los pacientes presentan en la consulta médica una amplia gama de problemas de salud en un momento dado. Responder a este tipo de pacientes requiere de la ciencia, la consciencia y la ética.

No se limita a lo que se aprende en los libros, ni a los resultados de los ensayos clínicos.
Se necesita saber más acerca de la comorbilidad, su evolución 
y el proceso de atención a pacientes con múltiples enfermedades a la vez.
Los índices de comorbilidad facilitan su investigación, 
y en algunos casos, permiten su aplicación directa en la clínica. 
Se dispone de un método de abordaje clínico apropiado, el método clínico centrado en el paciente. Sin embargo, para gestionar mejor la comorbilidad 
se precisa de herramientas de apoyo en la toma de decisiones
así como un modelo organizativo de la atención,
 centrado en el paciente, orientado a la gestión de problemas de salud, múltiples, crónicos,
 que ocurren simultáneamente y con un patrón de gravedad cambiante con el tiempo.


Además pueden aparecer 
alteraciones del ánimo secundarios a la SQM por ejemplo. 
depresión reactiva por la incertidumbre, incomprensión, aislamiento, 
disminución drástica de calidad de vida, cambio brusco de hábitos y sufrimiento 
que la afección produce como cuadro crónico, limitante y poco conocido que es.


¿QUIÉN DIAGNÓSTICA LA SQM?
Por su naturaleza, médicos internistas, neurólogos y toxicólogos, 
aunque dado que la Medicina no la ha englobado en una especialidad de momento,
 puede hacerlo cualquier profesional que conozca la enfermedad.




¿CÓMO SE DIAGNÓSTICA LA SQM?
El diagnóstico es clínico y se basa en los siguientes parámetros:
Anamnesis:
 interrogatorio experto y minucioso para detectar síntomas y signos, 
contexto químico de inicio (laboral o personal), 
evolución, entorno químico actual
 y cumplimiento de Criterios de Consenso (1999).

Es fundamental escuchar atentamente 
el relato del paciente a través de la Historia Clínica dirigida.


Herramienta de apoyo de interés: 
Cuestionario QESSI (Miller), 
con el que se cuantifican cuatro grados de afectación

Se recomienda llevar hecho a la cita.
Exploración física y observación de signos, 
si los hubiera en el momento -eritema, ronquera,
 trastornos del habla, de atención, 
tripa hinchada, fonofobia…-.

Serán útiles las fotos que el paciente
 aporte con signos identificables de su persona.
Pruebas complementarias (in situ o externas): 
a criterio del experto y de los especialistas de soporte, 
tanto para corroborar signos de SQM por ejemplo, 
alteraciones en el sistema nervioso central, 
como para establecer un diagnóstico diferencial
 con enfermedades similares como FM, SFC, alergias… 
u otras de esfera diferente de la SQM por ejemplo, los trastornos psiquiátricos.

Criterios diagnósticos de consenso para la SQM (1999):
1. Los síntomas son reproducibles.
2. La condición es crónica.
3. Niveles bajos de exposición ocasionan manifestaciones.
4. Los síntomas mejoran o se resuelven al eliminar los incitantes.
5. La respuesta se presenta a múltiples sustancias sin relación química entre ellas.
6. Los síntomas implican múltiples sistemas orgánicos.



¿TIENE TRATAMIENTO?
No para curar, sí para mejorar.
 El consenso médico establece que lo más efectivo 
para bajar la carga tóxica corporal del afectado 
es evitar su reexposición a los agentes desencadenantes, aún a dosis mínimas.

Hay cuatro métodos de evitamiento del riesgo:

Eliminándolo 
tanto del aire -con purificadores específicos para SQM- 
como del entorno -sustituyendo lo convencional por ecológico sin olor, o que se tolere-.

Aislándolo 
en zonas herméticas o protegidas

Protegiéndose de él 
poniéndose una mascarilla de carbón activo cuando sea necesario, 
sellando puertas y ventanas con cinta de aluminio o carrocera, etc.

Alejándose del riesgo 
evitando personas con fragancias, 
fumadoras o que beban alcohol; 
y ambientes cerrados 
-especialmente perfumerías y lugares sin ventilación, 
con ambientador, higienizados recientemente con productos de limpieza agresivos 
o recién fumigados como tiendas, bares, 
piscinas cubiertas, baños públicos, cines, taxis, hospitales…

La aplicación de los dos primeros puntos al hogar 
o zonas de actividad laboral se denomina “control ambiental”.

En ese control ambiental, 
debe tenerse en cuenta y evitar la electrosensibilidad 
que suele asociarse a la SQM. 

Se aconseja tener pocos aparatos eléctricos, 
desenchufarlos tras su utilización (ej. el Wi-Fi y el móvil) 
y eliminar la contaminación electromagnética 
-teléfonos inalámbricos DECT, Wi-Fi, fluorescentes...-
 Especialmente, el dormitorio se mantendrá libre de ondas, 
sobretodo cerca de la cabeza 
-use despertador a pilas-.

Además, si las intolerancias de la SQM 
y las posibilidades del paciente lo permiten, 
deben tratarse las comorbilidades y síntomas de la SQM. 

Se intentará bajar la carga tóxica del paciente 
por medios naturales complementarios 
-educación ambiental, 
suplementos nutricionales sin excipientes ni conservantes, 
ejercicio físico suave, 
saunas desintoxicantes…-




¿QUÉ NO ES LA SQM?
NO es una alergia.-
 Las alergias actúan sobre el sistema inmunológico. 
La SQM sobre el sistema nervioso central sobretodo 
y multitud de otros sistemas (incluido el inmune).

NO es una sensibilización a un solo producto.- 
La sensibilización específica atañe sólo a uno o pocos químicos específicos. 
Produce un síntoma concreto por ejemplo:
humo de tabaco-migraña;
 lejía o amoniaco-tos repetitiva o irritación faringea
 y no interfiere de forma generalizada en la vida diaria. 

En la SQM se intolera una gran cantidad de químicos, 
es multi-sintomática
 y limita grave y continuamente la vida del afectado.

NO es una intoxicación.- 
Las intoxicaciones se reflejan en las analíticas, la SQM no.

NO es una enfermedad mental.-
 Es frecuente confundir los síntomas de SQM 
con una somatización u otras enfermedades psiquiátricas.

NO es una “enfermedad rara”.-
Es una enfermedad ambiental y emergente
 -los datos varían según los estudios
 y a ello se añade la falta de profesionales que sepan reconocerla, 
pero se estima que el 15% de la población mostraría algún tipo de “sensibilización” 
en algún momento de su vida, 
y entre un 0,5 y el 1%, diversos grados de SQM-.




CARÁCTERÍSTICAS DE LOS SÍNTOMAS
Según la carga tóxica del paciente en el momento,
 sus defensas y su hipersensibilidad concreta al agente, 
el inicio de síntomas podrá ser
 brusco, progresivo, 
o posterior a la exposición -en minutos, horas o días-, 
de intensidad leve, moderada o intensa, 
y de resolución o mejoría 
breve -minutos-, media -horas- o larga -días, incluso semanas-.

BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS
Libros y artículos

-Fernández-Solà J et al (2011) 
Sensibilidad química y ambiental múltiple: 
sobrevivir en un entorno tóxico. Barcelona: Viena Ediciones.

-Fernández-Solà J, Nogué S (2007) 
Sensibilidad química y ambiental múltiple. 
En: Jano. 1662:27-30 [nota: con cuestionario QEESI resumido].

-García F, Cuscó AM (2006) 
Intolerancia química múltiple. 
En: Abriendo camino: 
principios básicos de fibromialgia, 
fatiga crónica e intolerancia química múltiple. 
Barcelona: Tarannà. p. 233-69.

-Ortega Pérez A (2005) 
Sensibilidad a múltiples compuestos: 
una enfermedad comúnmente inadvertida. 
En: Med Clin (Barc) 125:257–62.

-Prada C (2009) 
SQM, el riesgo tóxico diario. 
Madrid: Fundación Alborada.

Enlaces
-Cuestionario QESSI (original)
-El 112 ante la SQM (EEUU. 2010)



Notas a pie de página
-1- Cullen definió la SQM por primera vez en 1987, 
como “un trastorno adquirido caracterizado por 
síntomas recurrentes, referibles a múltiples sistemas orgánicos, 
que ocurre en respuesta a la exposición demostrable 
a múltiples compuestos químicamente no relacionados, 
en dosis muy por debajo de las que se han establecido
 como causantes de efectos perjudiciales en la población general”. 
El término que eligió fue el de “Multiple Chemical Sensitivities” (MCS).

-2- Miller CS (2001)
 Toxicant-induced loss of tolerance. Addiction 96(1):115-37.

-3- Rinitis, faringitis, ronquera, afonía, conjuntivitis, sinusitis, 
tos recurrente, sensación disneica, dermatitis, eritema, prurito…

-4- Arnold P (1999) 
Síndrome de sensibilidades químicas múltiples y sistema límbico. 
En: Temas de alergia e inmunología. 
Buenos Aires: Asociación de Alergia, Asma e Inmunología.

-5- Disfunción cognitiva y del habla, confusión mental, 
cefaleas, vértigos, mareo, fatiga extrema, 
dolor muscular generalizado, fotofobia, fonofobia, 
trastornos respiratorios, irritación de vías respiratorias, 
ronquera, arritmias, fasciculaciones, 
desorientación espacial, tinnitus, tensión muscular, 
náuseas, sabor metálico, sueño repentino insuperable, 
problemas digestivos, diarrea súbita, falta de fuerzas repentina, 
malestar general, presión cerebral, inestabilidad motora, 
tos recurrente, piernas inquietas al comienzo del sueño, petequias…

-6- Lavergne MR et al. (2010) 
Deficiencias funcionales en el síndrome de fatiga crónica, 
la fibromialgia y la hipersensibilidad química múltiple. 
Can Fam Physician 56(2):e57-e65.

-7- Bartha L. et al. (1999) 
Multiple chemical sensitivity: 
a 1999 consensus. Arch. Environ. Health 54:147-49.



Fecha tríptico.- Marzo 2011 -distribución gratuita-. 
Autora fotografía portada.- 
Elvira Megías (mayo 2010). © Mi Estrella de Mar 2011.
 Fuentes y textos de la bibliografía en:



ENLACES RELACIONADOS


 Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental
Artículo original:

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